sábado, enero 17, 2026

LA PANTERA





Sí, he estado más de una vez en un recinto cerrado dónde encontramos a muchos animales en libertad, pero otros siguen en sus jaulas y  un ejemplo de ello, es en el Parque  Natural de Cabárceno (Cantabria), donde pude  volver a ver a una pantera que en su jaula y  con su gran tamaño, paseaba  de un sitio a otro, para mirarnos con indiferencia desde  sus barrotes de hierro. 

Creo  era negra y hermosa hasta en su andar y nadie mejor que Cernuda para describirla:   es un pedazo de noche, área y ligera , basta y tenebrosa

A esta pantera   la  recuerdo muy bien,  en ese ir y volver por el pequeño recinto dónde se encontraba y  cómo en su andar molesto, me llevaba a mí,  hasta  esos  difíciles días  cuando las personas nos sentimos enjauladas, porque necesitamos  tomar una decisión muy importante en nuestro vivir,  balanceándose  entre el  sí o el no,  sabiendo que  afectan a otros seres queridos y con ello también  nos incomoda  a nosotros mismos e incluso  aunque lo analicemos con algo de objetividad,  nos es difícil  hallar una  buena solución del posible conflicto que nos  obsesiona; por ello nos sentimos  como  panteras enjauladas para buscar   el camino más correcto, en  la resolución de los problemas, los cuales nos han venido  por nuestra propia voluntad o  sin ella,  para inundarnos con  esos martilleantes  pensamientos  qué van de un lado a otro cómo  panteras enjauladas  y  es entonces cuando recuerdo  qué a estos animales selváticos,  les habré visto  al menos dos veces. 

Si paseamos por  nuestra propia jaula y vas para un lado, posiblemente  piensas que en el opuesto, se encuentran los peligros, pero a cambio la naturaleza nos deja la incógnita de qué hubiera pasado, al ser capaces de inclinarnos por el sitio contrario. De hay viene el conflicto que la mayoría de las veces nos hemos buscado,  o también ha llegado por sorpresa, pero hay qué tomar una decisión sí o sí y es entonces, al menos en mi imagen,   cuando nos semejamos a esas  panteras  de varios  colores:  blancas, negras, a  rayas,  jóvenes,  en madurez o ancianidad,  porque somos conscientes que al tomar   una decisión, implica descartar la otra que también nos  puede interesar. Y si ninguna de las dos alternativas no nos convence, al menos,  creemos escoger  esa que nos parece la menos mala. 

 No es fácil elegir y  más de una  vez,  errar en la solución. Nos ha costado hacerlo y  será el tiempo el encargado de  indicarnos si supimos acertar  en nuestro camino, no sin antes vivir  algo de ese  tiempo, cómo una  pantera entre rejas que necesita su libertad, teniendo en cuenta qué el elegir también es descartar. 



        ENJAULADA EN LA JAULA 

                                                                                                                 

                                                        
Enjaulada en la jaula,
sigues en  esos  pasos
iguales y  certeros 
en este   ir y volver. 
          
¿Cómo piensas, qué sientes?
¿Tienes algún recuerdo?

Te miro y me imagino: 
cómo también a veces 
he sido una pantera
de  mis  pensamientos,
en  mi  rememorar.


Texto; Luz del Olmo Veros 




Foto:        una-pantera-negra-en-la-jaula-en-el-parque-zoológico-57470010.jpg (1600×1150)










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lunes, diciembre 29, 2025

LAS AMIGAS Y LOS AMIGOS

 

                                                               



                                                                        



He de escribir que por fortuna a lo largo de mi vida, no me han faltado las amigas y tampoco los amigos. Hay algunos y algunas que se han mantenido en el  tiempo,  pero también por circunstancias de la vida y por el famoso ir, venir y volver o no hacerlo, se han quedado en la memoria de mi añoranza, quizás algo distorsionados,  porque aquellos que fuimos,  ya no lo somos. 


Recordarlos, claro que los recuerdas y más en estas fechas navideñas, que  por fas o nefas, se han ido perdiendo en los galimatías de  nuestro  propio existir  y es en ese movimiento del ir y volver con nuestras  vidas y  teniendo en cuenta que   en  la mayoría de las ocasiones,  es el propio tiempo el que sin darnos razón alguna,   decide  de forma voluntaria o involuntaria,  el  alejamiento. 


Sin embargo, hay otras amigas y amigos qué a lo largo de los días del calendario, ahí siguen, con independencia de  la  distancia que tengamos en vernos o no,  porque siempre o casi siempre, seguimos  en nuestro cariño   y  más ahora con estas redes sociales que tanto manejamos,  teniendo como en todo, sus  ventajas e inconvenientes y  también me siento agradecida, porque  en muchas ocasiones,  nos volvemos  a encontrar después de una larga separación en el transcurrir de nuestra propia existencia, para recordar  la  niñez y juventud  pasadas, llevándonos a  retomar de nuevo, en nuestra madurez,  ese contacto que habíamos perdido. 


La tecnología tiene muchos defectos y  también muchas virtudes, pues la incomunicación de aquellos  primeros años años XX, se va resolviendo en este  siglo XXI  y cómo casi  siempre es  el tiempo  el que nos  tiene acostumbrados  con sus aciertos y  desaciertos, sus pros y sus contras, por eso estoy hoy   aquí, en este final del año 2025,  el cual no me ha gustado mucho, dicho sea de paso, escribiendo todas las palabras que vienen a mi mente y puede que hasta alguna o más de una persona que  en otros tiempos  estuvimos  muy cercanos, en el presente,  ya  nos  hemos  ido  alejando, pero  quién  sabe si por algún azar misterioso, lea este mi escrito de hoy, en el todavía mes de diciembre  del 2025  y recuerde  que en otras épocas,  fuimos amigos o amigas, que de todo hay,   dándome  una sorpresa al comprobar qué en realidad nunca  llegamos al olvido,  porque  aunque nos perdimos en este tiempo tan volátil, dónde  todo o casi todo, es un verdadero azar en ese ir y venir y también volver en el mar  de los días con sus noches, mientras nos va meciendo, indiferente a nuestras  tristezas y alegrías.


Y aquí lo dejo en una pantalla, después de leer la prosa poética que Luis Cernuda escribe sobre su amigo José María Izquierdo y qué él recuerda tanto en su parte  física, como intelectual  y también en  su forma de comportarse, porque las amigas y los amigos  sin olvidar a los  familiares,  aunque no tengamos la misma querencia   en nuestro presente que en nuestro pasado, en estas fechas,  nos recordamos  para desear UN FELIZ AÑO NUEVO,  qué  ya está con la puerta abierta  de ese 2026  y  sin saber  las vivencias que nos traerá.


                                                         






(c) La Foto  de Cernuda y su amigo está copiada de Internet
 
(c) Texto y útima foto: Luz del Olmo Veros 


                     

 



domingo, diciembre 14, 2025

ALGUNAS SOMBRAS


                                                   

                     ¡Ah tiempo, tiempo cruel que para tentarnos 

            con la fresca rosa de  hoy destruiste la dulce rosa de ayer!

                                                                                        Luis Cernuda


Al tener, 12, 13, 14 ...años, el cuerpo despierta y nuestra parte biológica, sigue su ritmo sin mirar mucho cómo y cuando  y de quién, para quedar  las personas tanto de un sexo, cómo del otro,  enamoradísimas, siendo nuestro primer amor, algo inolvidable. Aunque es verdad qué no siempre  se vaya a cumplir esta premisa.


, creo que fue Felixín mi primer amor, haciéndome sentir aquella revolución qué se estaba produciendo en mi cuerpo,  influyendo en mi forma de pensar y sentir, repercutiendo también  en mi  comportamiento.  


Por fortuna coincidimos en el tiempo con el mismo estado. No sé si él debía de ser un año mayor que yo, lo qué sí es cierto que   lo  he tengo en mi recuerdo, porque ese primer amor te deja una huella que no se suele olvidar. Ahora sé qué ya  no está con nosotros, pues se fue para nunca más volver.  Cuándo me lo dijeron, me quedé  con una tristeza extraña, mientras pienso que  esos primeros amores  no desaparecen y distorsionados o no, permanecen en  nuestra imaginación, quedando ciertas huellas  en algún  rinconcito de nuestro propio ser.

 

Si tenemos en cuenta a la ciencia actual, parece ser que todos somos bisexuales  y también depende de la definición que se de a lo qué es sexualidad. Me enseñaron esta   definición  y con ella estoy de acuerdo:  es  placer y comunicación y a eso me atengo en mi postulado.  


También puede existir y ¿por qué no? la axesualidad. Es decir, personas que no tienen  esas fases del enamoramiento que se supone tenemos todos los mortales, pero toda persona es única e irrepetible y por supuesto, habrá que respetar siempre, siempre,  las formas de ser y estar  que nos van acompañando a lo largo de nuestra vida, en sus vaivenes  y sin olvidar, cómo  cada persona somos únicas e irrepetibles.



                                                                        PRIMERAS POESÍAS

1924-1927

Va la sombra invasora

Despojando el espacio

Y la luz fugitiva

Huye a un mundo lejano.


Surge viva la lámpara

En la noche desierta,

Defendiendo el recinto

Con sus fuerzas ligeras.


Sólo el azul relámpago,

Que vierte la ventana

Hacia fuera, en el tiempo

Misterioso resbala.


Cuán vanamente atónita

Resucita de nuevo

La soledad. ¿Soñar?

Soñaremos que sueño.


Es la paz necesaria.

No se sabe; se olvida.

Otra noche acunando

Esta dicha vacía.

                                                                               LUIS CERNUDA

 

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(c) Texto y foto: Luz del Olmo Veros

(c) Luis Cernuda, Antología Poética (Austral)


 

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miércoles, noviembre 19, 2025

ATARDECERES



 





                                                                        Yo no te conocía, tierra:
                                                                         con los ojos inertes, la mano aleteante,
                                                                         lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa"
                                                
                                                                  Luis Cernuda.
                                                                                    
         
Algo que siempre me ha  gustado y tengo la posibilidad de extasiarme en sus colores, son los atardeceres que puedo ver  cuando el sol, poco a poco, nos va diciendo adiós, entre nubes o sin ellas, para volver otra vez  en ese círculo mágico  que es la sucesión de los días con sus noches. 


Yo también, cómo Cernuda,  puedo subir a la azotea o  terraza de mi  casa y  desde este lugar,  poder mirar los amaneceres a lo largo de los días qué van pasando, sin prisa, pero sin pausa,  en ese  correr del tiempo en su constante movilidad, que me van acompañando en el   gran avatar que es  esto del vivir. 


Mi vista puede tener el horizonte del cielo en sus múltiples movimientos y así poder contemplar, sí he madrugado lo debido, los cielos límpidos y sin nubes, pero también lleno de ellas en su  color, orden y concierto. Sin embargo, lo qué es el atardecer,  a no ser que al cielo le haya dado por ponerse el vestido largo y se cubra  por completo, lo tengo que mirar en otra dirección y suelo hacerlo, cuando en la tarde,  mis paseos vespertinos y dependiendo un poco del tiempo en su caminanr,  me van llevando a esa laguna del Raso, que me tiene ya muy  conocida y  yo a ella,  para poder contemplar cómo los  rayos del sol se reflejan en el agua  quieta, con leves ondulaciones acompasadas por un apenas percetible aire que las va acunando, porque poco a poco vendrá la noche y aunque siga en su vaiven, el agua  quedará dormida y yo aunque quiera, no podré verla  y sí imaginarla,  después de un atardecer, cómo ha sido el que mis ojos miraron en el instante, apenas detenido, en  esta  foto qué dejo aquí.
  


                                          


(c) Texto y fotos: Luz del Olmo Veros



lunes, noviembre 10, 2025

LOS ENAMORADOS

 




Puede pasar el tiempo, pero determinados acontecimientos de la vida los hacemos inmortales en nuestra memoria y esto es lo que me sucedió en el verano del año 2001,  cuándo me había desplazado hasta Extremadura, en concreto a Cáceres, para asistir al Internacional Congreso XXXVI  de profesores de Español, teniendo en mis recuerdos, cómo nos desplazamos  a la ciudad de Mérida, para ver y disfrutar, la muy conocida y gran obra de  teatro que se representó en su Anfiteatro Romano al que acudimos, dentro de las actividades del citado congreso, cuyo título era nada más y nada menos, que la  tragedia de William Shakespeare de Romeo y Julieta, obra qué puede considerarse inmortal,  y ha sido unos cuántos años después, de tenerla guardada en mi memoria y recordarla  en este 2025, mientras escribo en mi  ordenador del siglo XXI,  para poco a poco ir  visualizando, todo mi impacto de entonces, cuando sentada con mis compañeros y compañeras  de distintas nacionalidades, disfrutamos de aquella noche de verano, con los trágicos amores de los inmortales amantes. 

Existen varias teorías sobre el amor y la pasión que dependen de la propia filosofía de las personas, sientiéndose más o menos identificadas con cada una de ellas, aplicándonos la que más nos guste y esté en consonancia con nuestro pensamiento y también nuestro sentir.   

Se ha escrito y debatido mucho sobre  estar y vivir  enamorado o enamorada  que también tiene sus fases, de  enamoramiento en su principio, porque después  vendrá el amor  y seguirá con nosotros, en armonía con el cariño, pudiendo llegar  o no, hasta un final qué se puede extinguir  o seguir adelante.

No recuerdo quién lo decía, pero en mí se quedó grabado, aquello de cómo al amor se le puede nombrar también cómo un misterio difícil de resolver.  





Texto:Luz del Olmo Veros 

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miércoles, octubre 29, 2025

LOS JARDINES

                            

En las diferentes casas que he vivido,  sólo en esta última en la cual habito ya  por un largo tiempo,   me llegó la hora de tener  un jardín. 


A veces y en especial cuando comienza  la primavera, este pequeño remanso de paz  se  llena de flores y algunas  perviven en sus años,   cómo es el rosal con sus rosas  de este color. También crece  una parra que da uvas blancas, pues se empeñó en plantarla  mi hermano Victoriano para ir creciendo sin prisa, pero sin pausa, cómo así también lo hace un pequeño lilo  con lilas  en su color. A ras del suelo son los lirios  morados los que me van anunciando, año tras año,  qué  el invierno  empieza  a  dar paso a la primavera, cómo así  también lo hacen, las pequeñas y olorosas violetas,  cuando suelen nacer  a su libre albedrío y se encuentran entre las juntas de las pizarras  y piedras pequeñas qué habitan en el suelo,  dónde la  tierra es su sustento,  para seguir  los ritmos de las estaciones  que vienen y van


Hace ya muchos años también teníamos un cerezo con sus cerezas rojas y un almendro que se llenaba de flores blancas  por el mes de febrero. No obstante, cómo   las plantas  también sienten, ese es mi parecer,   las yedras que forman las pequeñas  fronteras entre jardines  siguen creciendo a ambos  lados y en especial lo ha hecho  una higuera  que   luce  enorme en su ramaje. Es por ello,  qué esta  higuera me tiene entretenida, cuando   a finales de agosto,  es imprescindible barrer  la acera que da al parque infantil, pues los pájaros picotean el dulzor de los higos  y luego los tiran en el asfalto. 

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También me gusta tener tiestos, en especial  geranios de diversos colores y eso depende  de mis ganas  por plantar, allá por primavera,  las diferentes flores que son capaces de sobrevivir hasta el invierno,  para ello, procuro  taparlas y protegerlas de las heladas, porque se pueden  quedar  sin vida, cuándo  en el invierno  viene la nieve y también la escarcha para dejarlo todo blanco. 


Por fortuna Madrid está llena de  parques y jardines y los pueblos de alrededor también. En  Velilla de san Antonio,  existen  bastantes  de estos jardines pequeños  bordeando  las casas  de cuatro alturas y también un parque grande con el nombre de Catalina Muñoz, en memoria de una  mujer  rica  y buena, según  me  lo  han ido  refiriendo  las  personas que la conocieron  para coincidir en sus  versiones. 




(c) Fotos y  texto: Luz del Olmo Veros 






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miércoles, octubre 22, 2025

LAS CATEDRALES






 Al nacer en la provincia de Burgos,  he de decir que una de las catedrales que me parecen más hermosas, tanto por fuera cómo por dentro,  es la de esta ciudad. Cada vez que voy hasta allí, me gusta más y quedo embelesada mirando sus piedras, sus arcos,  vidrieras, esculturas, pinturas....Eso no impide que a lo largo de ya mis dilatados años,  menosprecie a las que he visitado en mis viajes, tanto en España cómo en  Europa, ya que el  famoso "charco",   solo  lo crucé una vez,  cuando llegamos  a visitar   Nueva York y   Washington, dónde también tienen sus  interesantes y propias catedrales.


  De estas joyas labradas en piedra  de  las diferentes capitales del mundo,   conozco en particular  las  de España  ya sean románicas cómo la de Soria,  Sigüenza,  Lérida, Zamora.... sabiendo qué muchas más  tienen ese encanto de este estilo más sobrio que las góticas y más de una, llega a estar  hecha en  los dos estilos, pues  tardaban años y años  en dejarlas  terminadas. 


En el pasar de los siglos, vinieron las catedrales góticas y el número se extiende a las diferentes capitales de España  como Toledo, Málaga, Salamanca, León... y así se pueden ir recorriendo, cada una con su particular belleza. En el resto de Europa ocurre igual, siendo una de mis favoritas la de Milán, sin olvidar la de Notre Dame de París y en especial  La Sainte  Chapelle de esta misma ciudad, dónde sus vidrieras y en un día de sol, están llenas de colorido. 


Las mezquitas también son consideradas catedrales, cómo  las  de Córdoba, Huelva, Ceuta, sin olvidar la de Toledo.... y  las que son distintas  en  cúpulas y estructuras,  pertenecen  a  la religión ortodoxa,  cómo ocurre con La Catedral de San Basilio en Moscú, La dorada de San Petersburgo,  La Catedral de Borisov en Bielorrusia, .... según se van pasando por las diferentes  ciudades  que he visitado. Sin embargo hay otras muchas que en el mundo han sido  y son, pero yo no he tenido el placer de visitarlas, cómo así me ocurre con la de  Santa Sofía en Turquía. Ahí me tengo que conformar con las últimas fotos que me mandaron mis familiares que por allí estuvieron. 


Tampoco olvido la  catedral de Praga, sin dejarme  atrás  la de Budapest, aunque esta la recuerdo menos porque estuvimos tan solo  dos días.  Del Reino Unido, recuerdo la de San Pablo en Londres y me  viene  más a la memoria  la catedral moderna  y curiosa de Liverpool. Sin embargo la catedral de Finlandia, no me decía mucho y la de Riga,  no la pude ver con claridad, pues cuando estuvimos por allí, cayó una gran nevada y  en mi memoria destaca más  cómo la nieve  fue la protagonista de mi estancia, llenando la playa en el mes de abril y  la imagen de  un  músico  tocando impasible  un violín, mientras los copos le iban acompañando. 

 

Nunca estuve en Latinoamérica, ni tampoco  en África ni Oceanía, ni en Asia,   así que de estos continentes, que también tienen su catedrales, no puedo opinar de ellas, pero por lo visto en sus fotos, sí puedo decir que deben ser templos de innegable belleza. 

 

Por supuesto  algunas de las catedrales del sur de España,  incluida la Mezquita de Córdoba,  tienen esas pinceladas árabes que  también les hace únicas e irrepetibles  a este templo dedicado a un ser superior, optando distintos nombres: Dios, Jesucristo, Mahoma,  Dalai Lama...  y eso sin saber  con  toda certeza  la realidad de lo que puede ocurrir después de salir de esta vida terrenal. 

 

También es verdad que  cuando disfruto de la belleza de estas catedrales, mezquitas, o templos, pienso cómo las religiones y muchos religiosos tienen en su poder  estas joyas de la arquitectura, pintura e imaginería y  qué está muy bien qué así sea, pero  me  resulta algo disonante, el cómo   en los tiempos de su construcción, mientras el pueblo moría de  hambre,  las construcciones seguían  y las muertes de los muchos que las estaban construyendo también, ya que  tuvieron su especial protagonismo, por ello,  deberíamos recordarlos con más frecuencia, pues  fueron muchas personas las que perdieron la vida  en las construcción de estos templos.

                                                             




Foto hecha  junto  la catedral de Borisov, en Bielorrusia, con    Rafael del Moral Aguilera  y los profesores de español, del Colegio nº17 de esta ciudad,   en el año   de 2003.  


(c) Texto y fotos: Luz del  Olmo Veros



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